El apagón analógico en España ya ha comenzado y no han sido pocos los pueblos que se han quedado sin poder ver la televisión.
Para satisfacer alguna necesidad social imperiosa han impuesto la Televisión Digital Terrestre (TDT) y la analógica ya no se volverá a ver en ningún punto del país. Quien no haya estado avispado se queda sin ver la tele.
Un gran negocio
Las televisiones analógicas ya no sirven para ver la tele, a no ser que estén acompañadas de un aparato descodificador de TDT. Pues bien, existen unos descodificadores de TDT que llevan un disco duro consigo. Con ellos se pueden grabar series, películas, programas… Pero “con la SGAE hemos topado”.
El pasado 20 de junio terminó la moratoria que el Ministerio de Industria había establecido para el pago de un canon de 12 euros por aparato. Este canon tiene como objetivo aparente proteger los derechos de propiedad intelectual de los contenidos que se emiten por televisión. La realidad todos la sabemos suficientemente bien como para explicar nada.
La tasa se aplica en el canal de distribución, y parece ser que las empresas distribuidoras han almacenado en stock gran cantidad de aparatos descodificadores de TDT. Por ello, aún tendrán que pasar algunos meses para que los consumidores finales tengan que pagar el canon. Eso, si las empresas no se aprovechan y aumentan el precio final en 12 euros, aun a pesar de no haber pagado ellas el canon. No sería tan raro…
La fianza que el juez ha impuesto a Ana Torroja por su implicación en la Operación Relámpago parece más cerca de ser pagada. En el palacio-sede de la SGAE, por su parte, nunca volverá a servirse mantequilla de marca blanca, y es de esperar que todo esto haga salir de la crisis al cine español y la señora ministra González-Sinde no vuelva a producir un bodrio como Mentiras y gordas.
