Hace ya mucho tiempo se publicó en este blog de tecnología un artículo dando a conocer myGengo, un servicio de traducción online que permite que cualquiera pueda ser “traductor”. Poco más tarde se habló de Tomedes, un servicio que supone un paso más en la precarización del trabajo en este sector. Hoy salimos al paso de las críticas recibidas en el primer artículo, tachándolo de “vergonzoso”.
Aclarando, que es gerundio
En el primer artículo, empleé el verbo “incordiar” para referirme a las posibles demandas salariales y relacionadas con las condiciones laborales de los traductores profesionales. Considero que no es una mala elección, ya que me parece completamente cierto que para los empresarios es un incordio que su plantilla rechace las condiciones que ofrecen.
La precariedad laboral es una realidad muy dolorosa en toda la economía y las nuevas tecnologías no han ayudado mucho a la fuerza negociadora de los trabajadores. De hecho, los avances tecnológicos se emplean, como en el caso de myGengo, para ahorrar costes laborales (aunque se pierda calidad; eso no les importa tanto) y aligerar los servicios que ofrecen. Que esto es un ataque en toda regla a los profesionales del sector nadie lo pone en duda (quizás los empresarios hablen de sus ventajas, pero no hace falta ser economista para comprender lo que supone todo esto).
El caso de myGengo es paradigmático, pero aún más esclavista es Tomedes. En esta aplicación, los traductores compiten entre sí a la baja. Ya se sabe lo que ocurre con la competencia; pues esto ocurre aún más intensamente si los que compiten no se ven las caras, como es el caso de este otro servicio de traducciones.
Yo, el autor de esos dos artículos sobre servicios de traducción que han causado tantas críticas, pido disculpas por no haberme explicado bien o no haber sido suficientemente claro. Mi intención no ha sido en ningún momento desprestigiar la profesión de los traductores ni considerar que es una tontería exigir mejores condiciones laborales. Ni mucho menos menospreciar el problema de la precariedad. Nada más lejos de mi intención, lo puedo asegurar.
Cuando uno tiene seres queridos que sufren la precariedad en la industria de la traducción y de la comunicación, y la vive en sus carnes, no puede (sería un estúpido o un cipayo) evitar criticar la reducción de costes laborales que suponen estas aplicaciones, así como el auge de los blogs escritos por gente que no sabe unir el sujeto con el predicado.

5 Comments
Rectificar es de sabios… y tú lo has hecho en cierta medida y yo (y creo que hablo por otros) tb debemos hacerlo.. Sí, yo no entendí ese sutil sarcasmo, pero creo que nadie más lo ha hecho aparte de ti y tú sabrás mejor que nadie cuántas personas han leído el artículo… así que imagino que hay que afinar más. Pero lo dicho, si esa era tu intención y no se ha transmitido, pues me quedo con la intención y solo lamento que no pudieras haber hilado más fino… Solo te pido que te pongas en nuestro lugar y veas lo que entendimos todos desde nuestra perspectiva… y bueno, es indignante. Y ante esa postura, pues es normal que la gente se enfade, pero sin descalificar gratuitamente… y creo que nadie lo ha hecho… En fin, que todo aclarado… y no quiero sacar más el tema. Porque te puedo contar las tácticas sucias que emplea Tomedes y empresas así, que te piden el CV para saber para quién trabajas y cuánto cobras para luego contactar con tus clientes y decirles que ellos les pueden ofrecer una tarifa menor… Yo a eso lo llamo piratería y lindezas parecidas… Desde aquí, pues te animo a que escribas algo sobre eso. Con el estilo que quieras… que el autor serás tú… pero quizá deberías plantearte ser un poco más claro.
Hola, M.
Sobre Tomedes ya he escrito. No conozco los detalles, pero al ver cómo funciona ya me temí lo peor. El post acerca de ese otro servicio es el siguiente:
http://www.canaltecnologico.es/tomedes-dinero-extra-traduciendo
Está claro que yo no conozco todas las tácticas sucias de Tomedes; igual no es ninguna tontería que aproveches cualquier medio para denunciarlo
Yo por supuesto que me planteo ser más claro; ya me he dado cuenta de que a veces, y sobre todo en Internet, donde se lee más rápido, es preciso dejar las cosas muy claras. Yo creo que sí se ha llegado a descalificar, pero da igual, es lo que tiene escribir.
Un saludo, gracias por tu comentario, y suerte.
Yo soy traductor profesional y esta web no supone ningún ataque en toda regla contra mí. Cada uno se tiene que ganar su cartera de clientes, y las webs de este tipo no son ninguna revolución. Es más, al menos más gente se animará a traducir, en vez de recurrir a la traducción automática. La gente que confía en sus traductores pues seguirá confiando en ellos. Por otra parte, es precisamente gracias a los avances tecnológicos el que yo pueda estar en el otro lado del mundo trabajando libremente.
Comparto la opinión de Sigmund. En el curso de traducción en el que estuve hace poco hablamos sobre el tema y quedó claro que la opinión de la mayoría es que la labor de un traductor profesional es insustituible. Es cierto que este tipo de webs prestan un servicio interesante, pero su campo de acción es otro muy distinto al nuestro.
no traducen bn y…