Los últimos días los medios de comunicación se han llenado de noticias relacionadas con la erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull. La nube de humo que se ha extendido por el norte de Europa ha llevado a las autoridades aeroportuarias de casi todo el continente a cancelar una gran cantidad de vuelos. Esto ha provocado la ira de algunos españoles deseosos de salir en la tele, pero también las sonrisas de otros europeos con un humor bastante mejor.
Comparando…
Una vez pasados los primeros días de la crisis, que ha ocasionado a las compañías aeronáuticas unas pérdidas mayores a las provocadas por la crisis posterior al 11-S, éstas ya han empezado a exigir a las autoridades aeroportuarias europeas que permitan que sus aviones vuelen. “Ya ha pasado todo y estamos perdiendo mucho dinero”, dicen sus portavoces. Por su parte, las autoridades prefieren, obviamente, no arriesgarse.
Todo esto ha hecho que mucha gente se quede a dormir en los aeropuertos esperando a que su vuelo pueda salir, otros (como el Barça para jugar contra el Inter de Milán) optan por medios como el autobús… Incluso los hay (lo acabo de oir en la SER) que prefieren que nada se solucione, pues están viviendo historias de amor dignas de ser protagonizadas por Sandra Bullock.
Pero hay algo en todo esto que no está saliendo en los medios. Me lo he encontrado en el blog de tecnología ALT1040. Tiene que ver con el CO2 emitido diariamente por el volcán Eyjafjallajökull. Según el Instituto Vulcanológico Nórdico de la Universidad de Islandia, su famoso volcán expulsa unas 15.000 toneladas de este gas al día. Parece una barbaridad, pero no es nada comparado con lo que normalmente expulsa la industria aeronáutica europea.
Esta industria emite unas 344.109 toneladas de CO2 al día o, lo que es lo mismo, aproximadamente 23 veces más que el volcán. Al comparar habría que tener en cuenta el dióxido de carbono emitido por los autobuses y coches utilizados como medio de transporte alternativo, pero difícilmente iba ésto a igualar las dos cantidades.
Lo que no es muy acertado es decir que el volcán ha supuesto un gran beneficio al medio ambiente: los vuelos cancelados saldrán en cuanto pase la crisis, pues la gente lo que hace es esperar a que ya se pueda volar.

