Las nuevas directrices del Gobierno estadounidense acerca de la seguridad en los aeropuertos no difieren demasiado de los duros controles establecidos en los puestos fronterizos durante el anterior mandato de George Bush.
Y es que el Departamento de Seguridad Interior (DHS) de la Casa Blanca ha estipulado que los agentes de las aduanas podrán confiscar y analizar los ordenadores portátiles y netbooks de los pasajeros en los aeropuertos por tiempo indefinido, si así lo estiman oportuno.
Proteger las fronteras
Esta medida se enmarca en una serie de directrices destinadas a proteger las fronteras estadounidenses y luchar contra el terrorismo, respetando los derechos y la privacidad de los ciudadanos, según ha expresado el Gobierno de Barack Obama.
La norma establece que los portátiles se deberán analizar en un período de tiempo prudencial, bien en los aeropuertos bien en cualquier otro lugar, y que los viajeros deberán recoger su ordenador a posteriori en el mismo lugar donde se lo decomisaron o solicitarlo por correo, sufragando los gastos de envío.
En el intervalo de tiempo entre octubre del año 2008 y agosto de este año se realizaron un total de 1.000 controles de este tipo, de los que en solo 46 de los casos se decidió analizar el ordenador de los viajeros.

