Steve Jobs va a tener que dar explicaciones urgentemente. La semana pasada murió repentinamente un trabajador de la empresa que fabrica su querido smartphone en el centro industrial del sur de China, Foxconn. El empleado llegó a hacer turnos de 24 horas, y no es el primero que muere por el trabajo: son unos cuantos ya los que se han suicidado este año.
Foxconn niega su responsabilidad
Según informó China Labor Watch, una organización que denuncia las nefastas condiciones laborales de los trabajadores chinos, Yan Li, un ingeniero de 27 años, murió el 27 de mayo repentinamente. La misma organización informa de que el empleado había trabajado durante el turno de noche durante más de un mes seguido y había llegado a hacer turnos de 24 horas.
Por su parte, la compañía propietaria de Foxconn, Hon Hai Precision Industry, ha emitido un comunicado en el que niega que la muerte de Yan Li tenga nada que ver con su trabajo. “No hemos hallado nada que respalde la afirmación de que su muerte esté relacionada con su trabajo”, dice el comunicado.
Lo cierto es que es difícil creer a la compañía fabricante del iPhone por el que Steve Jobs ha tenido que construirse otra piscina de monedas de oro, dado que ya van 10 los trabajadores que se han suicidado en la sede de la compañía, situada en Longhua, al sur de China. Si sus suicidios y la muerte de Yan Li no tienen nada que ver con la explotación a la que están sometidos sus empleados, que prueben a ponerse ellos en las cadenas de montaje y las oficinas.
En un intento de evitar que la muerte de Yan Li y los suicidos de 10 trabajadores den lugar a una serie de protestas peligrosas para el negocio, Hon Hai ha anunciado que elevará un 30% los salarios en la planta.
Todos los trabajadores muertos, empleados de la compañía que fabrica el iPhone, son jóvenes provenientes del interior del país, que dejan sus pueblos en busca de un trabajo en el floreciente sector de las nuevas tecnologías. La nueva economía promete lo que a ellos se les ha quitado en su pueblo (un buen trabajo y bienestar) y ellos se encuentran con que los avances tecnológicos no tienen su felicidad entre sus objetivos.

