Uno de los argumentos más utilizados para defender la copia libre de música, vídeos, videojuegos y todo tipo de software suele ser que tienen un precio demasiado elevado, prohibitivo. Esto es así en muchos casos, pero no siempre. Este caso confirma que las razones bien podrían ser otras.
Decepción para unos desarrolladores independientes
Lo dicho arriba se confirma por lo que les ha ocurrido a unos desarrolladores independientes: al promocionar de una forma muy original un paquete de videojuegos sin DRM y a precio libre (a partir de un centavo de dólar), se han encontrado con que más del 25% de las descargas son objeto de piratería.
El paquete está formado por los siguiente videojuegos: World of Goo, Aquaria, Gish, Lugaru HD, Penumbra Overture y Samorost 2. Cualquiera puede adquirir los videojuegos, pagando lo que quiera y decidiendo a quién va ese dinero (puede elegir entre dos ONG’s y los desarrolladores).
La idea de los desarrolladores era promocionar sus videojuegos de un modo original y no ponerles DRM ni número de serie para su activación, ni protecciones de ningún tipo. Y claro, al poder copiarse tantas veces como uno quiera, ya son unos cuantos los que han aprovechado y se descargan los videojuegos por enlaces en foros y comunidades de usuarios.
No obstante, uno de los desarrolladores prefiere mantenerse cauto y no culpabilizar a los piratas: “Algunos quizás quieran pagar, pero parece mucho más fácil simplemente pulsar en un hiperenlace que meter los datos de tu tarjeta de crédito”. A esto, añade: “Sólo se tarda unos segundos, pero para muchos estos segundos son excesivos”.
Hay más razones por las que puede ser preferible descargarse directamente el paquete de videojuegos. Una de ellas es que haya problemas con los servicios de pago PayPal, Google Chekout y Amazon. Los desarrolladores piden, ante la imposibilidad de parar las copias, que si se piratean los videojuegos, se haga “desde BitTorrent, en vez de gastar nuestro ancho de banda”. También piden a quien piratee que hable a sus amigos de maneras de conseguir el paquete haciendo una donación.
La polémica por la piratería ya tiene unos cuantos años, y los argumentos de una y otra parte para justificarse suelen ser bastante parciales y limitados. Uno de los puntos calientes es la remuneración de los empleados, así como los puestos de trabajo en el sector de la informática y el mercado audiovisual. Casos como este podrían dar la razón a quienes –hipócrita o sinceramente- apuntan a este problema para condenar la piratería.
En definitiva, hay algo que no hay que olvidar nunca a la hora de discutir acerca del canon, las copias, el torrent y la piratería. Se trata de los puestos de trabajo de los profesionales de las nuevas tecnologías, así como de todas aquellas personas que viven directa o indirectamente de todo aquello que deja de venderse para ser copiado. Esto no significa dar la razón a las compañías discográficas, a González-Sinde y a la SGAE, pero sí reconocer la base real sobre la que se sostienen sus argumentos.
No reconocer la realidad contenida en los argumentos de la posición contraria no hace sino debilitar la propia posición. Hacerlo puede, por el contrario, reforzar los propios argumentos, superar sus limitaciones e, incluso, dar un salto cualitativo en el conflicto que invalide las razones esgrimidas por los gobiernos y las compañías discográficas y de software.

