El concepto “ciudades tecnológicas” -o “smart cities”, si utilizamos uno de esos anglicismos que tanto gustan a los snobs que abundan en el ámbito de la tecnología-, apunta a una necesidad creciente en los núcleos urbanos actuales. No se trata de una idea nueva, pero su aplicación global se halla a años luz de lo que debería ser.

Acerca de las smart cities.

Acerca de las smart cities.

Smart cities: definición y características

Seguramente para aquellos que están familiarizados con este tipo de temas, se trate de un asunto conocido y de poca importancia. Pero como lo que nos interesa es llegar justamente a quienes no son expertos, a continuación entregamos algunos datos básicos en torno a dicha idea.

El contexto de carestía energética, unido a la necesidad de cuidar los recursos naturales cada vez más escasos y al imperativo de utilizar los mismos con inteligencia, ha hecho que se generen instrumentos tecnológicos destinados a esta función. Y su aplicación integrada en una ciudad ha dado pie al nacimiento de las smart cities.

En palabras simples, se trata de una ciudad que implementa la tecnología en su amplio sentido para transformar su infraestructura y la manera en que funcionan sus servicios públicos. De esta forma, estos núcleos urbanos se hacen sustentables y disminuyen sus márgenes de gasto energético.

Una smart city cuenta con redes de sensores que utilizan la información del entorno para su funcionamiento y, también con tecnologías RFID, códigos BiDi y QR (consulta y transmisión de datos a través de los smartphones), sistemas M2M (comunicación entre dispositivos móviles) y plataformas SDP (autentificación de los usuarios, obtención de permisos para acceder a datos privados, fijar precios en tiempo real, pago de servicios, almacenamiento seguro de información, etc.), entre otros instrumentos.

En ciudades como Santander, Manchester, Boston o San Francisco ya se está aplicando este concepto, avanzando de a poco hacia el objetivo que es transformarse en una smart city. En esos lugares pueden encontrarse edificios inteligentes y alumbrado inteligente que ahorran hasta un 30% y un 50%, respectivamente, en el gasto de electricidad y que aprovechan al máximo e integran de verdad las diferentes fuentes de energía limpia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *