Cuando los televisores de tubo, o CRT, comenzaron a desaparecer del mercado, saltaron a la palestra las pantallas de plasma. Con una calidad de imagen mucho mayor, estas pantallas son, sin embargo, un grave problema para el medio ambiente por su alto consumo energético.

Debido a ello, la Unión Europea está estudiando catalogar las pantallas de plasma como producto altamente contaminante. Esta sería la puntilla final para unas pantallas que ya ven reducida su popularidad por la aparición de las LCD.

Consumen el doble que las LCD

Según el Ministerio de Economía, la Unión Europea preparará un borrador para febrero con los máximos de consumo energético en televisores. En la actualidad casi todas las pantallas de plasma que se fabrican superan esos máximos.

Una pantalla de plasma consume algo más del doble de electricidad que una LCD. Tener encendida una pantalla LCD de 37 pulgadas supone 150 vatios aprox., mientras que una de plasma del mismo tamaño gasta unos 400 vatios. La diferencia habla por si sola.

Sin embargo, también hay pantallas de plasma fabricadas especialmente para que no consuman tal cantidad de energía. Estas pantallas se salvarían de la prohibición.

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