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0 Comments | Dec 10, 2010

Acerca de Wikileaks e Internet

Wikileaks y Estados Unidos

Wikileaks.

Las nuevas herramientas de la tecnología poseen una serie de características ampliamente reconocidas por los usuarios habituales de cualquier red social, en especial si se trata de los que acostumbran a compartir información sobre el tema que sea, a la hora que sea. En la actualidad no hay un medio que mezcle libertad y despotismo de la forma en que Internet lo hace: imperceptible e inadvertidamente.

Wikileaks y la mordaza de los Estados Unidos

Esta verdad ha quedado en evidencia de manera incontrarrestable a lo largo de la semana que termina. El barullo provocado por la detención del fundador de Wikileaks y por el servilismo demostrado por algunas empresas que operan exclusivamente en Internet, han dejado claro que la democracia es un concepto amoldable; que la cuerda sigue cortándose por el lado más débil.

PayPal, Amazon y otras compañías que sirvieron para canalizar pagos hacia Wikileaks, además de alojar el contenido de los cables diplomáticos que tanto ruido han causado, decidieron alinearse junto a EE.UU., dar un paso atrás en la defensa de la libertad en Internet, cobijarse entre resquicios poco creíbles y transformarse en mordaza.

Sin embargo, los ataques informáticos a los que estas mismas empresas han tenido que hacer frente producto de su decisión, son el mejor ejemplo de que en Internet el poder real no necesariamente lo detenta el dinero o el poder político. Las cosas no funcionan como en televisión o radio. En el mundo de los ordenadores y de la virtualidad los que mandan son otros.

Anonymous es sólo el principio. Pronto, no sé cuándo, aparecerán nuevos grupos de sabotaje que darán la cara frente a los intentos del poder político por controlar el tráfico de información en Internet, porque, a pesar de lo que se pueda pensar ahora, existe un sinfín de maneras de burlar cualquier intento de dictadura comunicacional en la Red (incluso la China). Y el ejemplo viene desde dentro.

Amazon, con un doble estándar asqueroso, nos da una imagen elocuente: ha bloqueado en su página electrónica cualquier movimiento que implique descargar el contenido de los cables de Wikileaks; sin embargo, no tiene ningún reparo en vender el mismo material en formato Kindle.


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